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Hiperactividad en adultos: retos y… ¿ventajas?

Hiperactividad en adultos: retos y… ¿ventajas?

Siempre que se escucha la palabra hiperactividad, inmediatamente se piensa en niños. Pero, ¿qué pasa cuando se da en un adulto? Lo cierto es que hay muchas personas adultas que padecen este trastorno, pero se tiende a pensar que cuando un niño hiperactivo crece, deja de serlo. Y no es así.

Hay muchas personas adultas que no saben qué hacer con ese exceso de hiperactividad que padecen. Y si no sabe canalizarse les hace sentir ansiedad, cansancio, encontrarse dispersos, y en muchas ocasiones el no poder llevar a cabo todo lo que querrían hacer les hace sentirse enormemente frustrados.

Las características más evidentes de la hiperactividad son los problemas de atención, la impulsividad y la inquietud. Son, además, las que hacen que la persona hiperactiva sea muy rápida, de manera que a menudo parece que el mundo no se mueve con la misma velocidad que su imaginación, que siempre es muy chispeante y rebosa de vitalidad.

Eso es lo que lleva a muchos adultos que sufren hiperactividad a sentir incomprensión, apatía, aburrimiento y a ver las circunstancias y la vida con desidia.

¿Es la hiperactividad un don o una maldición para un adulto?
Algo que también ocurre cuando se presenta la palabra “hiperactividad” es considerarla un trastorno (que lo es), y por tanto ver sólo la parte problemática. Pero pocos conocen el lado “positivo” de este trastorno, que existe aunque el lado negativo siempre le haga sombra. En los adultos, la hiperactividad suele otorgar una serie de dones que si se utilizan de la manera correcta pueden ser muy beneficiosos:

  • Multitarea. La hiperactividad permite a la persona ser multitarea y tener la capacidad de cambiar de una actividad a otra de manera casi inmediata y sin que su rendimiento disminuya, lo que hace que sean personas polifacéticas y tengan un alto nivel de resolución.
  • Creatividad. Estas personas tienen también muchas ideas sobre cómo hacer que el mundo sea un lugar mejor o mejorar la vida de otros. Su intelecto es muy intuitivo y rápido, y generalmente trabajan bien con los dos hemisferios del cerebro.
  • Fuerza. La fogosidad de su temperamento hacen que busquen superarse constantemente y luchen por aquello que consideran justo tanto para ellos mismos como para las demás personas.
  • Curiosidad insaciable. Al tener una naturaleza inquieta, la capacidad de autoconocimiento de los adultos hiperactivos es enorme y siempre buscan aprender cómo funcionan las cosas para dominarlas.
  • Personas sensibles. Ya desde la infancia, las personas con hiperactividad pueden captar muy fácilmente pensamientos y emociones de quienes se encuentran alrededor.

Los desafíos de un adulto con hiperactividad

  •  Canalizar la excesiva actividad mental. Este es uno de los grandes desafíos de un adulto hiperactivo, ser capaz de canalizar el goteo imparable de ideas. Lo importante para lograrlo es ir llevando acabo todas las que resulten viables, y no obsesionarse con aquellas que no son tan fáciles de materializar. Detenerse cuando la mente comienza a estar cansada ayudará a recargar la energía, algo en lo que estas personas son más rápidas que otras.
  • Focalizar. Un adulto hiperactivo debe aprender a focalizarse para que el riesgo de dispersión disminuya todo lo posible. Para eso se pueden preparar agendas, recordatorios y listas en las que se defina todo lo que sea prioritario, ya que cuando ponen toda su energía y atención en una tarea son capaces de lograr grandes cosas. Y aunque puedan ser capaces de llevar a cabo muchas tareas a lo largo del día, hay que hacer todo lo posible por ir haciéndolas de una en una, con total implicación, y no en paralelo.
  • Preparar la estrategia, y entonces actuar. Muchos de los errores que los hiperactivos no anticipan ocurren porque, además de lanzarse a algo con facilidad, lo quieren tener todo hecho “para ayer” en lugar de entender que en el mundo en el que vivimos la ley del ritmo es la misma para todos. Esto les hace olvidar que deben respetar los pasos previos y los procesos que es necesario seguir para recorrer el camino hasta el resultado final. Por eso es muy necesario pensar en la estrategia antes de empezar a actuar, de manera que se puedan visualizar todos los procesos y poder llevarlos a cabo de manera ordenada, sabiendo los recursos con los que cuentan disponibles y obteniendo aquellos de los que no disponen aún. Porque, aunque los adultos hiperactivos sean capaces de hacer el proceso más corto, la hierba no crece más rápido por mucho que se estire de ella.
  • Seguir la propia verdad. Que uno se sienta diferente no quiere decir que no pueda ser feliz. Todos, seamos como seamos, debemos seguir nuestras convicciones y criterios propios. Esto, en el caso de los adultos con hiperactividad, les ayudará a contar con el clima propicio para poder expresar sus virtudes sin ningún tipo de limitación.

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