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Por qué algunas personas tienen demasiadas preocupaciones

Por qué algunas personas tienen demasiadas preocupaciones

Existen personas que se preocupan mucho sobre cualquier cosa, tal vez en exceso. Y en muchos casos lo hacen porque consideran que es la mejor manera que tienen de prevenir futuros problemas o, si ocurren, resolverlos. Tienen la creencia de que no están siendo responsables si no sienten preocupación, así como que si no piensan en los posibles problemas, estos problemas surgirán y las consecuencias para ellos serán muy serias.

No cabe duda de que cierto grado de preocupación es útil, e incluso necesario, para evitar ciertos problemas y situaciones o para encontrar una solución si se dan. Pero lo que no es nada beneficioso es la preocupación excesiva, la que nos impide disfrutar de las cosas, porque lo único que pueda aportar (si es que aporta algo) será negativo.

Cuándo la preocupación no tiene ninguna utilidad

  • Cuando es un hecho del pasado. El pasado es pasado, y nada lo va a cambiar. Lo que debemos hacer es aprender de los errores y tratar de paliar sus consecuencias en el momento presente.
  • Cuando es algo que no tiene solución o no depende de nosotros. Si no hay nada que se pueda hacer respecto a un problema, es inútil preocuparse. Como reza el famoso dicho, “lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible”. No es sencillo dejar de preocuparse pero hay que intentar dejar de lado los pensamientos negativos que no nos ayudarán en nada y sólo nos hará estar amargados.
  • Cuando es algo que tiene solución. Si hay algo que se pueda hacer o esté en nuestras manos hacerlo para resolver un problema, entonces lo que se debe hacer es actuar y dejar de dar vueltas a la cabeza. Y si la solución no está en nuestras manos, habremos hecho todo lo posible por nuestra parte y el resto no depende de nosotros.

Cómo dejar a un lado la preocupación
Como ya hemos comentado, dejar de preocuparse no es fácil, pero si vemos las cosas con más objetividad podremos evitar que se apoderen de nuestra mente. Para ello, podemos seguir ciertos consejos:

  • Describir lo que nos preocupa sin dejar de lado ningún detalle. Este es el primero de los pasos.
  • A continuación escribir todo aquello que creemos que puede ocurrir.
  • Leer eso que hemos escrito y hacer todo lo posible por pensar con objetividad. Es posible que estemos exagerando al imaginar las posibles consecuencias.
  • Intentar imaginar qué diría de este problema alguien en quien confiamos totalmente o a quien admiramos, y compararlo con lo que estamos pensando.
  • Descartar todo aquello que pueda ser exagerado, aunque sólo lño sea “un poco”.

Una vez hecho esto, es probable que la situación no sea tan grave como parecía inicialmente.

Qué hacer para paliar las preocupaciones
Ya hemos dicho anteriormente que las preocupaciones impiden disfrutar de la vida. Por eso, vamos a ver la manera de minimizarlas y paliar su efecto.

  • Enfocarnos en lo positivo. Siempre que tengamos una preocupación, centrarnos en cambiar los pensamientos por unos que sean más positivos.
  • Agradecer y disfrutar lo que tenemos. Siempre existen razones para que nos sintamos bien, sólo tehemos que enfocarnos en lo que tenemos y no en lo que no tenemos. Podemos agradecer y disfrutar el tener un empleo, una familia, un hogar, un periodo de vacaciones, una mascota a la que adoramos…
  • Creer que cualquier problema tiene solución. Es muy habitual que el origen de las preocupaciones sea el miedo, que nos hace ver las cosas como más graves de lo que son en realidad. Debemos sentirnos y vernos más grandes de lo que es el problema (el pez grande se come al pequeño, ¿verdad?). Con confianza en nosotros mismos, no hay nada que no podamos resolver.
  • Buscar ayuda especializada si es necesario. Hay ocasiones en que las preocupaciones y los problemas no nos dejan ser felices porque nos superan por mucho que lo intentemos. En ese momento puede ser de gran ayuda la ayuda de un profesional.

Ser felices y sentirnos bien son decisiones que tomamos nosotros, aunque a veces “los árboles no nos dejan ver el bosque.”. Pero si nos proponemos algo, y esto vale también para vencer a la preocupación, proponiéndolos con confianza podremos hacer lo que sea necesario para lograrlo.

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