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Cómo hacer obedecer a un niño

Cómo hacer obedecer a un niño

Nunca es fácil educar a los hijos. Y obviamente, no existe ningún manual de instrucciones para hacerlo. Cuando el niño no obedece hay tres aspectos que se deben tener en cuenta, y son el cómo le decimos las cosas, el qué le decimos, y el qué haremos si no lleva a cabo lo que le hemos pedido.

Para tener éxito en ello, tenemos que decirle de la manera más exacta posible lo que queremos que haga, ya que no son pocas las ocasiones en que nos limitamos a decirles que se porten bien o que sean buenos. Pero dejarles claro lo que queremos tiene más que ver con decirle, por ejemplo, que recojan sus juguetes, se sienten a cenar, o que apaguen el televisor. La claridad es la que hará que el niño sepa qué acciones concretas son las que significan que se porte bien.

Una vez dejado esto claro, vamos a ver una serie de consejos para que los niños sean más obedientes.

  • Firmeza para convencerle. si cuando le decimos a un niño que haga algo lo hacemos sin gritar pero con expresión seria y siendo concisos, es más probable que obedezca de manera inmediata. Decirles que siempre tenemos que enfadarnos o que no nos hacen caso no ayudan a cambiar su conducta.
  • Hablar de manera impersonal. Decir que es la hora de dejar de jugar o que hay que recoger la habitación es más recomendable que decirles “quiero que recojas la habitación”. Esto último, además de ser una aseveración personal, puede dar lugar a una discusión con el fin de ver quién se sale con la suya o quién es “más fuerte”.
    No criticar al niño, sino a su actitud. Es un error decirle al niño que es vago con sus deberes o que es malo, porque lo que de verdad estamos juzgando es la acción. Es mejor decirle que no está bien que se pelee con sus hermanos o que no haga los deberes.
  • No alargar las explicaciones. Los niños aún son jóvenes para entender muchas cosas, y eso no lo va a cambiar una explicación larga que, a base de no entender partes de la misma, no va a escuchar. Por eso no mantienen la atención en una explicación que dure 10 minutos o más.
  • Mantener el control. Cuando un niño no quiere hacer caso, dice muchas veces que no, mentirá o fingirá que no oye nada. Por eso hay que tener paciencia y no caer en el error de perder el control. Tampoco es necesario recordarle constantemente lo que siempre hace mal o cómo vuelve a hacer las cosas después de terminar el castigo. Y las amenazas no deben ser una rutina, ya que tiene que saber que el mal comportamiento tendrá consecuencias.
  • “Siempre positivo, nunca negativo”. Hay que tratar de tener un lenguaje positivo al pedirle las cosas, y como ejemplo podemos poner el decirle que hable más bajo en lugar de que no grite. Así mismo, debemos reforzar positivamente aquello que hace bien, pues aporta mejores resultados que el castigo continuo de los comportamientos negativos.
  • Cumplir los castigos. Si les castigamos, debemos hacerlo por completo y no levantar el castigo cuando ya “lo han cumplido a medias”, para evitar que piensen que las consecuencias del mal comportamiento serán menos serias de todas formas.