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3 dificultades psicológicas a la hora de aprender idiomas

3 dificultades psicológicas a la hora de aprender idiomas

El aprendizaje de un idioma nuevo tiene muchos beneficios, y no sólo en el aspecto laboral sino también mental. Mejora la memoria, incrementa la atención, potencia el crecimiento de las zonas del cerebro relacionadas con el lenguaje, y además protege contra las enfermedades de tipo neurodegenerativo.

Pero no siempre es sencillo aprender una nueva lengua. Es algo que lleva tiempo y para lo que tenemos que tener dedicación y paciencia. Y son muchas las personas que fracasan al intentarlo o que no llegan a dominar bien nunca un idioma.

Aprenderlo es un proceso que depende de diferentes factores, y algunos de ellos (de tipo psicológico) son los que vamos a ver a continuación.

El recuerdo del hogar
Es habitual sentirse más cómodo o tranquilo si se ven cosas o personas que recuerdan a nuestra tierra o lugar de origen cuando se vive en otro país. Pero en un estudio llevado a cabo en la Universidad de Columbia se pudo comprobar que esta familiaridad ejerce un efecto negativo a la hora de hablar en una lengua extranjera.

Los experimentos se realizaron en jóvenes chinos que estudiaban en universidades de los Estados Unidos. A algunos de ellos se les solicitó simular una conversación con una persona de la cual les daban una fotografía, que en algunos casos era de una persona china y en otros de una persona de otra raza. Eh dicho ejercicio se apreció que cuando el rostro de la fotografía tenía facciones que para ellos resultaban familiares, la calidad gramatical y la fluidez en la simulada conversación se veía afectada. Esto también ocurría cuando se les pedía describir un monumento de su país de origen.

Para los especialistas, esto se debe al fenómeno denominado priming, que hace que aquello que recuerda a la propia cultura activa la lengua natal, y esta interfiere tanto al tratar de hablar en la lengua extranjera como al comprenderla.

¿Hablando se memorizan las frases y se mejora el acento?
Conseguir el acento adecuada suele ser uno de los procesos más complicados al aprender un nuevo idioma. A menudo se aconseja escuchar y practicar, pero los fracasos y los errores pueden llevar al desánimo y hacernos sentir ridículos.

Pero un estudio de la Université de la Méditerranée apunta a que la música es mucho más efectiva en este aspecto. Los especialistas “inventaron” una serie de palabras de 11 sílabas que no tenían ningún sentido y se las reprodujeron en una grabación durante 7 minutos a los participantes. Posteriormente se les pidió que identificaran dichas palabras en un discurso y la mayoría de ellos fracasó en el intento.

Todo lo contrario ocurrió cundo se desarrolló una melodía para reproducir las palabras, y en este caso el porcentaje de acierto fue del 64%

Otros experimentos han comprobado la relación existente entre el aprendizaje de idiomas y la música. Uno de ellos fue el llevado a cabo en la Universidad de Edimburgo, en el que los expertos comprobaron que las personas que aprenden a través de la música llegan a conocer el doble de frases que las que simplemente se limitan a repetirlas.

La razón puede ser que la música capta más la atención de las personas, resulta más motivante, hace entrar en juego las emociones y pone a funcionar zonas cerebrales que no son afectadas por la simple repetición de palabras.

No todo es hablar, hablar y hablar
¿Cuántas veces nos han dicho que lo mejor para aprender un nuevo idioma es hablarlo, y cuanto más mejor? Pues aunque parezca contradictorio, lo cierto es que centrarnos sólo en hablar puede resultar contraproducente para ello.

Esto es lo que demostró un experimento de la Universidad de Ottawa, en el que la mitad de los 106 estudiantes de francés participaron recibieron clases de tipo más convencional, escuchando y hablando, mientras que el mismo profesor dio clases a la otra mitad en las que les enseñó a escuchar.

Todos los estudiantes que participaron en el experimento tenían el mismo nivel al empezar. Pero pasado un tiempo se comprobó que los estudiantes de las clases que se centraron en aprender a escuchar habían mejorado considerablemente. No sólo su vocabulario fue más extenso, sino que su comprensión y su fluidez al hablar eran más elevadas.

Para los especialistas, la clave se encuentra en hacer predicciones sobre el tema antes de la conversación y mantener una actitud de escucha activa, de manera que la concentración se mantenga y se evite la confusión con los detalles que no se pueden comprender. Eso hace que poco a poco la persona pase de escuchar lo que resulta esencial en la conversación a comprender los detalles sin que la presión por lograrlo interfiera en las posibilidades de éxito.