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Los efectos que pude tener la cuarentena en niños y adolescentes

Los efectos que pude tener la cuarentena en niños y adolescentes

En la situación actual, debido al Estado de Alarma y la cuarentena decretada, el estrés, el miedo a infectarse o a provocar el contagio de alguien, la falta de contacto social, el aburrimiento y el cambio brusco de la rutina diaria pueden tener un enorme impacto psicológico que puede pasar factura.

Un estudio titulado “El impacto psicológico de la cuarentena y cómo reducirlo” alerta sobre lo sustancial, amplio y duradero que puede resultar el impacto psicológico de esta reclusión. Entre los efectos que se han podido comprobar en personas que han vivido una situación similar durante un tiempo se encuentran la ira, el insomnio, el agotamiento emocional, el estado de ánimo bajo y la irritabilidad.

Los efectos en niños y adolescentes
Los niños y adolescentes, por supuesto, también sufren sus consecuencias, ya que el perder el contacto con sus compañeros, el no jugar al aire libre y el nulo ejercicio físico provocan un alto estrés y afectan al estado de ánimo.

Así, en el caso de los más jóvenes son el nerviosismo, los cambios en el humor, dificultades para dormir, aumento de la irritabilidad y de la frecuencia de peleas entre hermanos, y la expresión de sus miedos, que en la situación actual puede ser expresar el miedo al virus y sus consecuencias.

Mantener la positividad
Es fundamental que los adultos gestionen la situación de una manera adecuada ya que el ejemplo de los progenitores es muy importante en estos momentos. Y mantener una actitud positiva es necesario incluso en los momentos del día que resultan más difíciles. Planificar, organizare y tomar los días con optimismo e ilusión hace que la positividad se trasmita a los hijos.

Uno de los aspectos que pueden influir más en la estabilidad de los niños es el cambio de la rutina diaria, llegando a provocar que se sientan temporalmente confundidos e incluso que puedan perder la noción el tiempo en cuanto a los horarios y el día. Esto lleva a manifestar agobio, incertidumbre, nerviosismo, frustración, irritabilidad y enfados, e incluso poder sufrir ansiedad.

Y esto puede, a su vez, llevar a situaciones de estrés familiar en las que las peleas y discusiones entre los hermanos son más habituales.

Ante todo esto, la actitud de calma en los adultos es de suma importancia ya que son quienes aportan seguridad a los niños, por lo que los pequeños observan constantemente sus actitudes, comportamientos y reacciones. Y por ello la calma no se les debe transmitir sólo de manera verbal, sino que tiene que verse también reflejada en el lenguaje no verbal.