El síndrome de Peter Pan
El síndrome de Peter Pan es un trastorno que no se encuentra reconocido como trastorno de la personalidad en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales o DSM, pero al que sí que se considera un trastorno del desarrollo de la personalidad. Se trata de un trastorno que hace que la persona que lo sufre no asuma el paso del tiempo ni desempeñe su rol y sus responsabilidades de adulto.
Su característica principal son una inmadurez psicológica y social, así como disfunciones sexuales, y es un trastorno que se aplica principalmente a pacientes de sexo masculino (aunque también hay mujeres que lo padecen). Estos sujetos muestran una personalidad inmadura y narcisista que, mientras crecen, la percepción interna que tienen del “yo” se mantiene en la infancia.
La primera vez que se utilizó esta designación fue en el libro El Síndrome de Peter Pan: Los hombres que nunca crecieron (The Peter Pan Syndrome: Men Who Have Never Grown Up), publicado por el Dr. Dan Kinley. De acuerdo con Kinley, quienes padecen este síndrome muestran rasgos de dependencia, irresponsabilidad, manipulación, cólera y narcisismo, además de rechazar las leyes y normas establecidas y no aceptar su envejecimiento.
La sintomatología del síndrome de Peter Pan ha estado muy presente en la psicología, como demuestra la referencia que hacía Freud a la fijación aludiendo al estancamiento en el desarrollo de la personalidad. Pero no había una categorización hasta que Kinley acuñó esta designación. Lo que hizo, por tanto, no fue más que darle un nombre.
A pesar de todo, este síndrome no constituye una psicosis, sino que es un trastorno caracterológico o neurótico.
Síntomas
Entre los síntomas del Síndrome de Peter Pan se encuentran la ansiedad, la angustia y algunas crisis depresivas. La persona afectada no parece advertir el paso del tiempo, pero en ciertas circunstancias su protección desaparece y les hace sentirse vacíos. Echan de menos la época infantil, algo que provoca problemas de autoestima.
Al mismo tiempo pueden presentarse ciertas patologías psiquiátricas como suelen ser la histeria, las neurosis, las obsesiones o trastornos paranoides. Entonces la manera de tratarlo debe ser doble: de carácter y psicopatológica.
Tratamiento
Los tratamientos que se llevan a cabo para combatir este síndrome son los habituales en las neurosis estructuradas. Aunque concretarlos es complicado, ya que los sujetos afectados no aceptan esas conductas infantiles y se niegan a cambiarlas. Ni existe deseo de abandonar ese mundo infantil, ni existe conciencia del fracaso en la aproximación al mundo adulto. Tomar responsabilidades, forjar vínculos maduros con otras personas y aceptar las normas son algo que les resulta extremadamente complicado.
